Aterrizando

Por Marta, mié 25 febrero 2015, en categoría Buenos aires

BuenosAires, idioma, Las Cañitas

Cuesta un poco creérselo, pero ¡¡¡ya estamos en Buenos Aires!!!, al terminar un viaje tan largo (más de 10.000km) siempre queda una sensación de irrealidad. Te pasas el primer día intentando sobrellevar el cansancio y adaptarte a la diferencia horaria y climática. La verdad es que habíamos salido del final de un duro invierno para llegar al final de un caluroso verano que se extendería aún por varias semanas. Un shock, pero nada traumático, para qué mentir. Alt Text

¿Primeras impresiones? Lo primero que te choca es el idioma, claro. Sí, sí, ya sé que teóricamente hablamos el "mismo" idioma, pero francamente, en cuanto se cambia la conjugación de los verbos esto empieza a parecerse a un idioma diferente -¿sos española?, ¿querés pollo?-. Y ya no sólo eso, puede que en el lenguaje literario nos entendamos casi al 100%, pero en el lenguaje que se habla en la calle... ahí la cosa se tuerce, y no sólo tal vez no te enteres, sino que igual ofendes a alguien sin querer.

Aquí, claro, nadie coge un autobús sino que lo agarra, eso lo sabe todo el mundo, pero aún así eliminar el verbo coger de tu vocabulario no es nada sencillo. Siguiendo en esa línea, aquí te dicen que te están jodiendo cuando en realidad te están puteando, vamos, una bromita nada más, y sin embargo te han puteado cuando te han jodido bien. Matices solamente, pero huy que importantes y qué fácil liarse y acabar haciendo enemigos. Alt Text Un vecino, nos dijo en una "reunión de consorcio vecinal" -lo llamamos así pero son quedadas para comer y beber solamente, ya trataremos de ellas-, que uno no entendía argentino hasta que no conocía la diferencia entre en pedo, al pedo y de pedo, casi nada. En pedo es estar borracho -esa era fácil-, al pedo es estar rascándola pero bien, sin hacer nada y un poco en babia, y hacer(la) de pedo es montarle un buen pollo a alguien, enfadarse a saco.

Y pasando a un lenguaje un poco más amable hay otras tres expresiones que nos han llamado la atención (por favor usad acento argentino para leerlas):

No era tan complicado de entender lo sé, no las menciono por eso, sino porque aunque sean expresiones similares a las que conocemos, tienen para mi un rasgo común, LA INTENSIDAD. Y es que para mi es así, los argentinos son intensos, son MAYÚSCULOS, hablan, ríen y se enfadan intensamente.

Pero basta de idioma, hablemos de Buenos Aires, durante los primeros días, no tuvimos mucho tiempo para pasear ya que estuvimos liados con gestiones, así que os describiré nuestro barrio. Vivimos en una subzona de Palermo llamada Las Cañitas, de clase media tirando a alta a juzgar por las tiendas de decoración, los restaurantes modernos, las terracitas y los centros comerciales. Pero principalmente parece un lugar tranquilo y bastante seguro que está muy cerca de la estación de cercanías que Juan utiliza todos los días para ir a trabajar. Alt Text A tiro de piedra están los conocidos como Bosques de Palermo, cuyo nombre puede resultar algo pretencioso ya que invita a imaginarse cervatillos y ardillas correteando, pero hay que reconocer que es uno de los pulmones de la ciudad. Hay varios lagos, carriles bici, y aunque a veces se peta, es un lugar estupendo para pasear y tumbarse en la hierba, con mate o sin mate, eso ya depende del nivel de integración en la vida porteña :). Alt Text ¿Y ya? ¿no hay nada malo? Veréis, como siempre que uno describe un lugar nuevo tiene dos opciones, quedarse con aquello que le encandila o con lo que le espanta. Si os contara que en el metro de Nueva York hay ratas y en Madrid cucarachas paseando por la acera, me diríais que hombre hay mucho más, y es cierto. Si os digo que en las Cañitas las aceras (veredas a partir de ahora) tienen tantos socavones que pareciera que trolls de las cavernas juegan a Rayuela en ellas, que las cucarachas son tan grandes que te pararías a hablar con ellas, que no hay rastro de barrenderos (aún tardaré dos meses en ver uno por aquí), y que cuando llueve se acumula tanta agua sucia al borde de la vereda que saltar a la carretera hace que deseases ser Moisés para abrir las aguas... estaría exagerando ¡obvio!, pero os quedaríais con la idea.

En cualquier caso lo cierto es que estamos de lujo, y eso que me había olvidado de contaros que tenemos piscina en la azotea del edificio, perdón pileta, dicen que la mantienen todo el año pero que nadie la usa en invierno, no saben con quién están hablando :D. Aquí os presento a nuestra pile y a nosotros haciendo el moñas en ella... Alt Text Y eso es todo por hoy, disculpándonos por el retraso en publicar este blog, os convoco para próximas entradas, perdón, boludeces.