SUM: Haciendo amigos

Por Marta, mar 10 marzo 2015, en categoría Buenos aires

BuenosAires, gente

Aunque ya quedó claro que estamos aquí encantados de la vida, no podemos negar cierta sensación de soledad, y es que estar a medio mundo de distancia de la familia y los amigos es lo que tiene. Por tanto, uno de los primeros objetivos estaba claro: ¡¡hacer amigos!! La estrategia definida: ser encantadores, sonreir como nunca; en el ascensor, en la calle, en cualquier oportunidad, apuntarse a un bombardeo vamos... La verdad es que no nos hizo falta esmerarnos porque nos lo han puesto muy fácil, os cuento.

De entrada, Juan trabaja con gente encantadora. Me quedé sola una semana al poco de haber llegado a Buenos Aires, y un grupo de sus compañeras de trabajo me invitó a pasar un sábado con ellas a un country, allá que me fui ¡obvio!. Os preguntaréis de qué se trata. Los countries son urbanizaciones cerradas, en las afueras, un conjunto de terrenos en entornos naturales privilegiados, rodeados de unas medidas de seguridad que harían morir de envidia a muchas embajadas. Se me ocurrió presentarme sin pasaporte en la puerta del country y casi no me dejan entrar, como íbamos a una casa y la propietaria respondió por mi, me perdonaron la vida y crucé la barrera. Country Este country estaba al norte de Buenos Aires, cerca del delta del Paraná, y estaba formado por una serie de lagos artificiales navegables en torno a los cuales se sucedían fincas con sus casitas, desde con mucho encanto hasta tipo palacete ostentoso, con piscinas, cenadores, embarcaderos privados, puro hedonismo. Nos juntamos allí un grupo de chicas de diferentes nacionalidades -una pequeña ONU formada por Argentina, Francia, Rusia y España- navegando en un bote por los lagos, alucinando, puntuando y eligiendo qué piscina nos gustaba más o qué castillo hinchable infantil era más molón. ¡¡Gracias Flor, Marthe y Aigul por el paseo!!

A partir de las periodistas, hemos ido conociendo a un grupo de gente, amigos de amigos, expatriados en su mayoría, con los que salir a cenar de vez en cuando, a alguna fiesta, o simplemente de copas (tragos a partir de ahora). ¿Qué se bebe aquí?, pues cosas bastante raras la verdad, ¡qué difícil es tomarse fuera de España un simple Ron o Whisky cola! Aquí se bebe sobre todo el omnipresente Fernet cola. Se trata de un licor amargo a base de hierbas que es imposible que le guste a alguien la primera vez que lo toma (ni la segunda, ni la tercera...), pero al 90% de los argentinos les chifla, un misterio. Aparte de eso, otros diversos aperitivos de origen italiano, como el Campari o el Cynar mezclados con jugos de naranja o pomelo, no sólo se beben, sino que además están de moda. En general ¿qué quereis que os diga? ¡son terribles! ¿Por qué un país como Italia que nos ha dado la pasta, las pizzas y a Pavarotti nos martiriza con estos licores infernales?... incompresible. Ahora bien, a nosotros a mimetismo no nos gana nadie, si hay que beber alguna cochinada autóctona se bebe y punto. Amigos Una de las personas que conocimos en una reunión de expatriados fue Jorge, nuestro Guayaquileño favorito por el momento. Esa noche llevado por el Fernet sentenció: ¡¡chicos, yo les voy a enseñar la noche Bonaerense!!, y ha cumplido su amenaza de momento, la verdad :), nadie como él para saber dónde mola cenar o tomarse un trago. Fue él también quien nos llevó a la fiesta en el SUM, y ahora resolveré ese misterio: nosotros íbamos a un cumple a lo que creíamos que era una casa privada y llegamos a un piso amplio, vacío, con una sola mesa, una nevera, una parrilla y una terraza increíble con vistas a la ciudad. ¿Quién vive aquí? Nadie. Es un SUM, un Salón de Uso Múltiple, que tantos edificios en Buenos Aires tienen, es como el local social del edificio, donde la gente se reúne para sus fiestas y sus parrilladas. Si vives en el edificio tienes derecho a usar el SUM gratuitamente por turnos rotatorios, curioso ¿eh?, ¿son estos argentinos animales sociales o no lo son? SUM Nosotros no tenemos SUM como tal, ¡ya tenemos terraza con pileta!, pero lo que tenemos son unos vecinos cojonudos. Conocimos a Amalia en la pile un domingo caluroso y fue quien nos presentó al resto, nos metió en el grupo de whatsapp correspondiente y empezamos a asistir a las "reuniones de consorcio": un poco de picada (picoteo), unas empanadas (ojo que aquí son en formato empanadilla, buenísimas por cierto), y mucho vino, con el aliciente de que al terminar cada uno agarra el ascensor y ¡pa casa! más fácil imposible. En ocasiones esas reuniones son fuera, como el asado que hace no mucho nos preparó Daniel en un quincho que posee a medias con unos amigos, la idea es la misma, un local o casita compuesta por un salón grande y una parrilla. Un asado buenísimo, por cierto, del que ya hablaremos en alguna entrada gastronómica. Mas amigos Como no sólo para comer y beber están los amigos, ¿qué os pensáis?, sino también para eventos culturales, asistí a la ceremonia de graduación de Aigul en calidad de "familiar más cercana". Aigul es una periodista original de los montes Urales..., vale, es rusa, pero esa descripción es mucho más exótica. Domina el español como cualquiera de nosotros y ha trabajado en La Nación por un tiempo. Por otro lado, el hermano de mi cuñado nos invitó a una obra de teatro junto con una amiga suya que vive aquí y es ¡¡de Vigo!! Una viguesa que domina Buenos Aires, además de ser actriz y directora de teatro por lo que ir al teatro con ella tiene un aliciente extra. Con ella dimos buena cuenta de unas pizzas en el mítico Guerin de la calle corrientes, donde casi hay que pelearse por conseguir una mesa. Nando y Lara Pero convendréis conmigo en que una de las mejores formas de hacer amigos ¡¡es traérselos puestos!! En muchas fotos habréis adivinado unas caras especialmente conocidas, efectivamente, Nando y Lara se han dejado caer por estas latitudes, y me arriesgaría a decir que se lo han pasado pipa, que os cuenten que os cuenten... Aparecerán en muchas boludeces de las que contemos en este blog, y un día haré una entrada sobre nuestras aventuras sin desperdicio en la selva de Iguazú, paciencia...

En definitiva, nos hemos encontrado con gente amabilísima, tanto lugareños como expatriados, que nos han hecho la vida mucho más agradable. Pero aún así, si alguien más se anima a bajarse al hemisferio sur, ¡¡ya sabe dónde estamos!!