Revisando los tópicos I : besos para todos

Por Marta, dom 19 abril 2015, en categoría Buenos aires

BuenosAires, gente, tópicos

Amables, cercanos, habladores, persuasivos, orgullosos... sí a todo. Todo esto y mucho más son la mayoría de los argentinos. Nos gustan, es así, y nos tratan fenomenal. Resulta agradable toparse con gente que te sonríe y que disfruta compartiendo contigo un rato charlando. Pero vamos a destripar un poco su personalidad, lo bueno y lo malo, bajo nuestro punto de vista claro.

Empecemos por decir que aquí no hay relaciones profesionales ni comerciales, aquí todas las relaciones son personales. Tanto que nos hacen parecer fríos a nosotros. Se besan como si no hubiese mañana, un sólo beso eso sí, pero a todas horas. Ejemplo: clase de gimnasia, 20 chicas en clase, llega el profe soltando besos a discreción, cuando la clase está lanzada y todo el mundo al lío se da un paseo para besar al resto (¡a todas!); otro ejemplo (muy fuerte): cita con mi ginecólogo, abre la puerta dice mi nombre y me planta un beso, me quedo fría, entra un colega médico en la consulta y me planta otro, no doy crédito.

A falta de otras fotos, un apasionado tango en San Telmo, éstos no se besan, ¡ni falta que les hace!: Tango

En el trabajo es igual, Juan dixit, si llegas a la ofi por la mañana y no besas al menos a los de tu zona, eres un rancio, si alguien se acerca a tu mesa a comentar algo y no besa a todos los que están cerca, un maleducado. Los chicos, las chicas, ¡todos!, Sodoma y Gomorra vamos ;-). Además aquí todo es tuteo (voseo en realidad ¡obvio!) y apelativos cariñosos, aunque hables con el mismísimo director general. Una expatriada me contaba como flipaba al principio cuando su jefa le llamaba gordita y como veía a la gente mandarse whatsapps con proveedores como si estuviesen hablando con sus colegas del insti.

Nosotros, claro, venga a mimetizarnos y venga a soltar besos, aunque como siempre, al extranjero no le tienen tan en cuenta los fallos sociales. Donde sí alucinan con Juan es en el momento "caballerosidad", en su equipo son casi todas chicas y, cuando se van a comer, todos los chicos les van cediendo el paso a ellas, y allá que va Juan y se mete primero en puertas y ascensores, alucinan.

Besos

A mi personalmente, tanta caballerosidad no me chista, seré una áspera, pero es que no tienen que dejarme pasar primero, de verdad, estamos en el siglo XXI, demos prioridad a ancianos, a niños, pero a mujeres... ¿por qué?. Y es que una cosa lleva a otra y al final lo que hay aquí es un fuerte sexismo, tanto ellos como ellas asumen ciertos roles y comportamientos, la diferenciación de sexos, creo, es más acusada que en España, que también tenemos lo nuestro, ojo. Como muestra el anuncio del pan de molde, pero insisto, nosotros en este tema, tampoco podemos dar muchas lecciones (ver #micromachismos).

Sandwich

Ahora bien, hay que decir que tanta "galantería" se pierde en el instante en que uno se sube a un coche. Seas hombre, mujer o alienígena, en los pasos de cebra no te para ni el tato. Yo, que voy en modo educadora cívica, hago el ademán de cruzar, pero claro ni loca, que te llevan por delante. El colmo fue un día que un coche me pitó, por cruzar por el paso de cebra, true story.

¿Y qué hay de cuando se ponen a hablar? Es cierto, tienen carrete para largo :-). No es verdad que hablen sin decir nada, en general sí dicen, aunque es cierto que tienen una palabra para hablar por hablar: chamuyo, y es significativo que le hayan dado un nombre, digo yo. En general parece que no tuvieran nunca prisa, olvídate de ir a un bar a tomarte algo rapidito. Te dan tiempo para memorizarte la carta entera, tardan siglos en hacerte caso, los ves ahí divagando, charlando, secando vasos... Al principio desespera -¿qué carallo hacen?-. A ellos, como es lógico, esperar no parece importarles tanto como a nosotros, hacen cola (fila, que aquí la cola es... ¡el trasero!) con una dignidad y una resignación apabullantes. Ahí nos dan 20 vueltas, no resoplan, no gruñen, sin que nadie lo exija se plantan en fila allí donde hay que esperar, con un civismo y una educación envidiables. Donde no hacen fila, porque hay turnos, es en el restaurante armenio Sarkis, la terraza parece la sala de espera de un hospital, ¿alguien resoplaba?... ¡¡nosotros!! Esperas

Me han dicho que hago entradas muy largas, así que esta, como novedad, va partida en dos, la segunda parte aquí: Revisando los tópicos II : egos y pasiones